MEMORIAS TEMPRANAS
 

Es frecuente pensar que las experiencias que no recordamos de nuestras vidas, lo que queda atrás ya no tiene que ver con nosotros, ya no nos afecta. Más aún cuando pensamos en el nacimiento o en la vida intrauterina, ¡eso que pasó hace tantos años!. Solemos creer que hasta que no tenemos "conocimiento", hasta que no empezamos a entender de manera racional, las experiencias vitales nos son inocuas.

Las investigaciones en los últimos treinta años al respecto demuestran que el periodo perinatal: la etapa intrauterina y el proceso del nacimiento son momentos sumamente vulnerables en la vida de las personas, es el momento formativo más tierno el más receptivo y el más influenciable por las condiciones del entorno en el que se desarrolla.

Es sabido que las experiencias perinatales quedan inscritas como una forma de memoria inconsciente en el sistema psico-corporal del embrión y su influjo tiene repercusiones que se trasladan a la vida adulta. Muchos de los síntomas orgánicos y psiquicos que padecemos, dificultad en las relaciones o la visión de nosotros mismos pueden resonar con aspectos traumáticos que se han vivido en ese periodo.

Todos tenemos algún tipo de memoria temprana más o menos intensa que crea un molde en nuestra vitalidad, la estructura corporal y las pautas de comportamiento que determinan nuestra vida.